El capitalismo, a escala de mesa.
Monopoly es una marca histórica: un juego de mesa que nació como denuncia al capitalismo, y poco a poco se fue haciendo un hueco en muchos hogares del mundo. Pero su popularidad fue decayendo con la llegada de las consolas y otras ofertas de ocio para los más pequeños. Una complicación estratégica que nos hizo plantear una hipótesis: ¿y si Monopoly diera un salto generacional?
Con esta premisa, observamos que los adultos tenían una forma de jugar a este juego muy diferente a la del público infantil: lo que de pequeños era un inocente juego sujeto a unas reglas, la experiencia real de los mayores lo convertía en un verdadero reflejo del capitalismo más cruel.
Esta campaña sirvió para dirigirnos a un target más adulto y, de paso, para ganar unos cuantos premios en festivales de publicidad internacionales (incluido un León de Bronce en Cannes).
Juegos de mesa, fuera del tablero.
Otras gráficas para Hasbro: Risk y Trivial salen del tablero para pelearse con la cultura popular.